Por Rubén Bruno, Presidente UEBE

Comienzo estas líneas, en esta nueva etapa de nuestra revista EL ECO, mirando hacia el año 1893, y lo hago con gratitud e ilusión: gratitud a Dios por su fidelidad y gratitud por cada uno de nuestros hermanos y hermanas que durante todos estos años han hecho de EL ECO una hermosa realidad, y también con la ilusión y la certeza de saber que Dios nos ha de acompañar en esta nueva etapa, para que de alguna manera podamos transmitir la Verdad, tal como era el deseo de sus fundadores. 

Han pasado 126 años desde que por primera vez viera la luz el primer ejemplar de EL ECO DE LA VERDAD, nombre original de nuestra revista. En esa primera portada se podía leer: «Revista cristiana, independiente de las tradiciones humanas, perteneciente al órgano de las iglesias evangélicas denominadas Bautistas».

Soy consciente de que corro cierto riesgo al mencionar algunos nombres y otros no, pero aun así lo haré, pues mi trayectoria en la Unión es breve y sencilla, pero lo suficiente para haber tenido el privilegio de redactar algunas líneas para EL ECO, y siempre contando con la paciencia del Pr. Antonio Calero, que durante los últimos años nos recordaba y pedía los artículos para poder editarlos y publicarlos, y con el Pr. Ismael Gramaje desde la Dirección, y con los hermanos de producción editorial encargados del diseño, compaginación e impresión. 

EL ECO, nuestra revista, una publicación que deberíamos amar más (soy consciente de que hay hermanos que así lo hacen), pues forma parte de nuestra historia bautista, forma parte de nuestra Unión, y retomando mis palabras acerca de mi fugaz historia: ¿Quién no recordará a quien durante muchos años fue su Director: el Pr. David Muniesa, o quien fuera nuestro Secretario General, el Pr. Manuel Sarrias? Y aquí permitidme haceros una pregunta o mejor dicho apuntaros algo para nuestra reflexión y gratitud: no recuerdo ni una sola vez a nuestro Pr. Manuel Sarrias visitar una de nuestras iglesias y subir al púlpito sin portar entre sus manos la Biblia y un ejemplar de EL ECO. A que os suena esto, ¿verdad? 

Por todos estos 126 años digo gracias a nuestro Dios y a los hombres y mujeres que a través de estas páginas nos han bendecido con sus artículos, nos han desafiado desde los diferentes ministerios de nuestra Unión. 

Es mi deseo también, y lo hago con estas líneas, tal como las comencé, dar gracias a nuestro Dios por su fidelidad, pero esta vez mirando hacia adelante, hacia un futuro lleno de oportunidades, hacia un tiempo en el que podamos ser portadores de la Verdad, no solo al pueblo de Dios sino también para aquellos que aún no le conocen. 

Mi ilusión es que esta nueva etapa de nuestra revista EL ECO sea bien recibida por todos nuestros lectores, y para ello hacemos un esfuerzo a través de Secretaria General; y por supuesto con inestimables incorporaciones en la redacción de diferentes y valiosos colaboradores, y también en su contenido: enseñanza, teología, misionología, doctrina, deseando sean de bendición y crecimiento para todos sus lectores. 

Aprovechando estas primeras letras de nuestra revista EL ECO, y como Presidente de nuestra Unión, deseo expresar a Dios mi gratitud por este año 2019 que ya termina; un año cargado de trabajo, pero realizado con ilusión; un año cargado de decisiones difíciles y dolorosas, pero tomadas con firmeza; un año de tristes despedidas, pero sustentados por la gracia de Dios; un año por el cual también quiero agradecer a todas nuestras iglesias por su apoyo y comprensión. 

Un 2019 en el que nuestro Proyecto Marco sigue adelante con la ayuda de Dios y el respaldo de nuestra Convención, por lo que afrontamos un año 2020 lleno de retos y trabajos, pero con la confianza depositada en nuestro Señor. 

Un año 2020 en el cual deseo lo mejor para cada uno de vosotros, la más rica bendición para nuestras iglesias y pastores, para nuestros misioneros y para cada uno de nuestros ministerios. 

Por todo ello es que animo a todas nuestras iglesias a que inviten a nuestros Directores de los diferentes ministerios y recibir así de primera mano la información de todo el trabajo que están realizando, a la vez de poder solicitar ayuda logística y humana para poder llevar a cabo vuestros proyectos locales. Reitero que estamos a vuestra disposición y servicio.  

En consonancia con todo esto, también os exhorto a que sigamos siendo fieles (y un poco más) con nuestro Plan Cooperativo, con nuestras ofrendas de Misiones Nacionales y Misiones Internacionales, pues de esta forma ampliamos nuestra capacidad de alcance y apoyo a cada uno de nuestros proyectos. 

Aprovecho para un año 2020 lleno de bendiciones, de crecimiento para nuestra Unión, pero sobre todo por la expansión del Reino de Dios y su justicia. 

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