Por Ramón Sebastián, historiador y profesor de la Facultad de Teología UEBE [1]

Como la mayoría sabrá, durante la Reforma del s. XVI surgió un conjunto de movimientos religiosos que se suelen clasificar como Reforma Radical o Reforma no Magisterial ya que rechazaban la vinculación con el poder político (magistrados) frente a los planteamientos de los grandes reformadores. Su expresión fue una diversidad de grupos denominados anabautistas por rechazar el bautismo infantil y realizarlo cuando la persona fuese capaz de manifestar o confesar su fe (bautismo de creyentes).

De ellos, el principal grupo que pervivió y tiene un interés para nuestro artículo es el de los menonitas cuyo nombre procede de su fundador, Menno Simons. Estos se habían extendido por Holanda y el norte de Alemania, desde donde se fueron difundiendo hacia el este de Europa. En los Países Bajos lograron la libertad civil y religiosa por parte de Guillermo de Orange (1577), quien dirigía las fuerzas contra el Imperio de los Habsburgo. Nos interesan por dos razones: primero porque de ellos se fue desgajando un grupo más moderado que permitía, entre otras prácticas, la colaboración con las instituciones públicas ya que el grueso inicial rechazaba cualquier tipo de relación con aquellas; en este grupo más moderado se ha visto el origen de las primeras iglesias bautistas en el centro-norte de Europa (finales del s. XVI) [2]. La segunda está en su relación con Inglaterra: tanto por emigración de holandeses menonitas a este país [3], como por la llegada de disidentes religiosos ingleses a Holanda, aprovechando la libertad que allí había. A muchos les sonará que la primera iglesia bautista inglesa se fundó en los Países Bajos como resultado de la relación iniciada entre una de estas congregaciones (dirigida por J. Smyth y luego por T. Helwys y J. Murton) y los menonitas en 1608-1609 (comienzo en Holanda de la Tregua de los Doce Años). Tras regresar a Inglaterra comenzaron a difundirse por dicho país, pero con no pocas dificultades ante la ausencia de libertad religiosa. 

Retrato de Roger Williams

Y en este contexto situamos a nuestro personaje: Roger o Rogelio Williams (1603-1684). Hijo de un comerciante londinense, estudió en Cambridge donde obtuvo el título de bachiller en 1627. Tras ordenarse en la Iglesia Anglicana, pasó del puritanismo al separatismo [4], grupo disidente de la Iglesia oficial lo que provocó su destierro a las colonias que Inglaterra tenía en Norteamérica: en 1631 llegó a Boston. Para entonces tenía asumida la doctrina de la separación entre la Iglesia y el Estado (aunque no era todavía bautista), así como que este no tiene ningún derecho a intervenir en cuestiones religiosas, defendiendo la libertad de conciencia.

En el Nuevo Mundo buscaba poder encontrar algo parecido a su concepción, pero chocó nuevamente con la intransigencia religiosa también existente allí: aceptó el llamamiento para ministrar en la iglesia de Salem (al norte de Boston), pero volvió a tener problemas, esta vez con las autoridades de Boston y fue desterrado. El principal cargo era su interpretación del límite de los magistrados (como expresará en su tratado El Dogma Sangriento de la Persecución, 1644): dividía los 10 mandamientos en dos tablas y en los referentes a la primera (los que relacionan al hombre con Dios) las autoridades civiles no tienen ninguna competencia para intervenir; sí en la segunda que se refiere a las relaciones entre los seres humanos.

En este nuevo destierro se dirigió hacia el sur de Boston y fundó Providence (colonia de Rhode Island). A esta nueva colonia llegaron algunos de sus simpatizantes y un buen número de bautistas [5]; en 1638 establecieron un pacto por el que en dicho territorio las autoridades civiles reconocerían la libertad de conciencia. Más tarde, en 1663, el rey Carlos II concedió una carta real que concedía a la colonia este privilegio, convirtiéndose en el primer territorio del mundo que reconoció de forma definitiva la plena libertad de culto.  

Su pasión por buscar en las Escrituras le llevó a cuestionar el bautismo infantil y a aceptar el bautismo de creyentes. Como resultado, un antiguo miembro de la iglesia de Salem le bautizó (se suele aceptar que por inmersión) y después él bautizó al resto de la comunidad (1639): surgía así la primera iglesia bautista en las colonias inglesas de Norteamérica. Hay que considerar aquí que, como hemos visto, si bien había contactos entre Holanda, Norte de Alemania, e Inglaterra y sus colonias, fueron surgiendo iglesias bautistas no tanto por efecto de una labor misionera sino por contactos y de forma autóctona. Y en todas ellas aparecen estos dos principios sobre el fondo común de la Reforma: libertad de conciencia (separación Iglesia-Estado) y bautismo de creyentes.

En la historia se le retrata por su defensa de los valores democráticos y el trato respetuoso a los indígenas

Sin embargo, los inicios son complicados, las personas llevamos nuestro bagaje y esto genera dudas y conflictos mentales hasta que todo se asienta. Y esto le pasó a nuestro Roger: unos meses después de dicha decisión empezó a tener dudas sobre la necesidad de haber sido bautizado por otro que ya fuese un creyente bautizado por inmersión, para mantener una línea apostólica. Renunció a lo hecho y se definió el resto de sus días como un buscador, aunque por sus principios se le considera como un simpatizante bautista. Había que esperar: muy poco después (1639-40) Juan Clarke desembarcó en Newport (Rhode Island) y fundó la segunda iglesia bautista del territorio (1644), siendo fiel a la misma durante el resto de su vida (murió en 1676).

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[1] En la descripción de biografías realizaremos un párrafo introductorio situando en su contexto al personaje y de paso ver cómo va desarrollándose la historia de los bautistas: en esta ocasión trazamos unas pinceladas sobre sus orígenes.  

[2] Émile G. Leonard, “Historia general del protestantismo”, vol. II, p. 34.  

[3] Primero por causas económicas (hacia 1528) y después por la represión que en 1567 llevó a cabo el Duque de Alba (se calcula que entonces cien mil holandeses emigraron a Inglaterra y Alemania). Justo Anderson, “Historia de los Bautistas”, tomo II, p. 53.    

[4] En el puritanismo inglés se han distinguido dos tendencias: la anglicana que pretendía ir quitando los vestigios católicos de la Iglesia de Inglaterra y la presbiteriana con una fuerte impronta calvinista. Algunos de estos últimos, viendo los pocos avances en el anglicanismo, se separaron del mismo (separatistas) y debido a la forma en la que se organizaban, recibieron el nombre de congregacionalistas  

[5] Justo Anderson, “Historia de los Bautistas”, tomo II, p. 139. Para saber más de este personaje también se puede consultar la obra de E.C. Vedder, “Breve Historia de los Bautistas hasta 1900”, 1908 (CBP, 4ª edición, 1977), pp. 161-164 

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