Por Lola Calvo, traductora y diseñadora gráfica

Fuera de nuestra burbuja, en distintas esferas de nuestra sociedad, ha enraizado una corriente de violencia que solo percibimos en los momentos en que emerge una punta teñida de sangre. Hoy me asomo a ese panorama que envuelve a muchas, a demasiadas mujeres. Soy consciente de que, desgraciadamente, también padecen este mal hombres, niños y ancianos, aunque hoy ponga el foco en ellas 

Vivimos en un mundo desigual, injusto y cargado de reglas que presentan beneficios para unas personas y serias desventajas para las otras. Deberíamos reflexionar y cuestionar nuestra posible actuación para no perpetuar errores. Hoy tenemos voces que, desde la política más rancia, nos quieren convencer de que «feminismo» o «protección a la mujer» solo encierran un deseo de confrontación y de lucha entre sexos.  

Después de una de las habituales consignas en contra de las reivindicaciones femeninas que el portavoz de VOX mantenía frente a las cámaras, una doble víctima de la violencia machista —ella en silla de ruedas por la agresión del mismo hombre que había asesinado a su hermana—, le pedía encarecidamente: «respeto por las mujeres muertas». Como respuesta a esta interpelación, el señor Ortega Smith justificaba su exposición con palabras y ademanes despreciativos. 

Reflexión breve sobre la historia · La Iglesia, durante siglos, ha contribuido y alentado una forma de pensar que ha permeado en la sociedad, alegando protección a la familia, y ha llegado a amparar la hipocresía (lo que ocurriera de paredes para dentro era un derecho marital) al tiempo que proyectaba cierta deformación sobre lo que realmente Dios estableció como modelo de actuación.  

Isabel Gómez-Acebo [1] nos dice: «En el seno de una civilización patriarcal y androcéntrica era difícil admitir que las mujeres, dependientes de los varones en la vida social, pudieran tener reconocida una igualdad de dominio para regir el resto del cosmos y que esto les permitiera disfrutar de un paralelismo con sus compañeros. Por ello, y aunque se le reconocía a la mujer la posibilidad de ser imagen de Dios (el texto de Gen. 1:27 era tajante) esta imagen se ha intentado recortar con frecuencia». 

Así, han ido afianzándose costumbres y surgiendo leyes promulgadas fundamentalmente desde una óptica masculina, sin tener en cuenta las consecuencias de ese proceder, a corto y no digamos a largo plazo.  

El acoso, un primer paso · Algunos hombres pasaron de estar atentos a la mujer y a sus necesidades de toda índole, a la deriva de un sistemático control sobre lo que ella hace o dice. Es un hilo de separación finísimo, pero da lugar a situaciones que creíamos ya superadas y que, sin embargo, estudios recientes sobre el comportamiento social actual ponen de relieve entre los adolescentes y los jóvenes. Se nos enciende la luz roja ante un pensamiento en retroceso. Algunos, a su entender, asumen un rol que les otorga la propiedad de la mujer al tiempo que la cosifican.  

Es triste en pleno siglo XXI reconocer la existencia de la «violencia de género» y sus temibles estadísticas. Este término, para algunos, es trasgredir una línea roja y se apresuran a querer rescatar la vieja terminología de «violencia doméstica» o «de pareja» o «del entorno familiar». Bajo la perversión del lenguaje se esconde una minusvaloración de lo que acontece en realidad. Querer dejarlo todo como actos justificables en el seno familiar, termina por evitar que los abusos y asesinatos se juzguen aplicando la ley y la sentencia que les corresponde, perpetuando la desigualdad desde su raíz.  

La violencia machista · Tan solo el 1 de enero de 2003, se comenzó a hacer un seguimiento fiable de las mujeres asesinadas por parejas o exparejas. Y ya vamos por un total [2] de 103 que no volverán a sonreír, a besar a sus hijos, a formar parte de una comunidad que se mueve, trabaja y aspira a un mundo mejor.  

Al 31 de octubre de 2019 el número de víctimas de violencia de género asciende a [3] 570.387. 2018 se cerró con 51 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas y a estas alturas de 2019 ya registramos 55 a manos de sus parejas o exparejas. 

Trata de personas · No olvidemos la violencia más silenciada, consecuencia de la cosificación de la mujer que, unida a la pobreza y las desigualdades, se convierte en la trata de personas. El 80% de las mujeres que ejercen la prostitución en España lo hacen contra su voluntad [4]. 

¿Cuánto dinero mueve la prostitución en España? En el año 2010, esta actividad supuso en nuestro país el 9,35 por ciento del PIB anual, lo que equivale a 4.100 millones de Euros [5]. España es el país europeo donde más prostitución se consume y el tercero a nivel mundial [6]. El negocio en nuestro país genera cinco millones de Euros al día (es difícil cuantificarlo oficialmente) y lejos de ir a menos las cifras engordan cada año. 

El aumento de la presión sobre los clientes de prostitución forma parte de la lucha contra la explotación sexual, entendiendo que sin demanda no hay oferta. Uno de cada cinco hombres [7] en España reconoce que ha pagado por servicios sexuales y tristemente estos individuos son cada vez más jóvenes. Pero, a pesar de saber que son mujeres víctimas de violencia física o verbal o de la penuria económica, el 15% de los varones españoles (unos 2,5 millones) no tuvo reparos en pagar por mantener sexo. 

«A estos hombres que pagan por sexo les cuesta asumir las consecuencias reales de sus acciones, les cuesta verse reflejados tal y como son en realidad.  Son muy, muy pocos los que tienen conciencia al respecto», asegura  Carmen Meneses [8], directora de un exhaustivo estudio que recoge lo que opinan sobre la prostitución los hombres españoles, especialmente los que recurren a ella. 

Haciendo valer lo que somos · Si creemos que todo esto está fuera de nuestro ámbito y no nos atañe directamente, nos queda aún mucho camino por recorrer. Quiero creer que sí queremos involucrarnos, enderezar lo torcido; es tiempo de replantearnos desde lo íntimo y como iglesia todo aquello en lo que podemos incidir para que nuestro pensamiento, nuestra voz y nuestras acciones sean un ¡basta ya! cargado de protección y amor al prójimo.  

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  • [1] Isabel Gómez-Acebo, teóloga, de su libro Relectura del Génesis.
  • [2] Sistema de seguimiento integral en los casos de Violencia de Género (Sistema VioGén) Ministerio del Interior. Octubre 2019.
  • [3] Sistema VioGén al 31/10/2019
  • [4] Según Europapress
  • [5] Instituto Nacional de Estadística (INE)
  • [6] Diario ABC
  • [7] Estudio elaborado por la Universidad Pontificia de Comillas. El Mundo (junio 2018)
  • [8] Antropóloga de la Universidad de Comillas

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