Notas de Prensa

Comunicado UEBE: No puedo respirar

By 04/06/2020No Comments

NO PUEDO RESPIRAR

Un hombre negro apellidado Floyd ha muerto asfixiado en Minneapolis bajo custodia de la policía local. “No puedo respirar” se le escuchó decir antes de morir. Seguramente no será el último porque antes, bajo una violencia tan oficial como irracional, murieron otros seres humanos como Garner, Brown, Rice, Martin, Taylor, Scott, Crutcher, Castile, Jefferson, Jean, Arbery… en fin, la lista seguiría, y algunos de ellos eran niños y adolescentes. Las narrativas pueden ser confrontadas y los matices quizás interesados, pero los nombres y sus familias rotas por el duelo están ahí. 

Sin dejar de reconocer y agradecer el trabajo que las fuerzas del orden desarrollan habitualmente para servir y proteger a la ciudadanía, la Unión Evangélica Bautista de España (UEBE) desea denunciar, de forma atemporal y no circunstancial, estos casos de abuso de poder, teñidos de racismo, que suelen acabar cíclicamente en desdicha y dolor. Aquí no podemos entrar en la casuística ni en el relato histórico de cada caso pues ésa es tarea de los jueces que deben condenar lo condenable. 

Jesús también fue víctima de la violencia oficial -en su caso, premeditada- y nunca nos consta que la alentó, sino que promovió la paz y, por otro lado, atendió y declaró a todos como iguales. Ese es el ejemplo que sus seguidores queremos imitar y no permitir lo contrario. El color de la piel -todos tenemos uno- no hace distintas a las personas, sino sus pensamientos y acciones. El racismo sistémico que vemos instalado aún en parte del subconsciente de ciertos colectivos debe ser denunciado porque, a la corta, se revela en hechos más o menos discretos como la indiferencia, murmuración y rechazo cotidianos, pero no tarda en derivar en actos públicos marcados por la violencia cruel y la tragedia. 

Sin justificarla, podemos entender la ira que el dolor y la frustración desatan, la indignación y la angustia que nacen de la injusticia, y así ven la luz nuevas reacciones violentas, incluso contra el Estado que debía protegernos. La violencia siempre engendra violencia. Por eso queremos y deseamos orar por las familias de las víctimas, por la sabiduría de las autoridades y por la necesaria reflexión que estas situaciones nos deben obligar a practicar. 

Como cristianos bautistas recordamos que cada persona fue hecha a imagen y semejanza de Dios, con la misma dignidad y derechos. Por eso pedimos a Dios Su paz en medio de estas circunstancias, que no han acabado, y también reclamamos la implicación profética de los discípulos del Maestro en denunciar estos hechos que atentan contra el plan de Dios. Sin olvidar que, con la Biblia en la mano, en medio de un conflicto estamos llamados a actuar como pacificadores.

No, tampoco nosotros podemos respirar esto, y nos sumamos a otro bautista insigne como el Dr. Martin L. King cuando afirmaba: “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”. Nos queda mucho que aprender del Príncipe de Paz, mientras anhelamos con esperanza Su regreso y con Él la justicia y el amor verdaderos.

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