El Dr. Everett Gill, misionero representante de la Convención Bautista del Sur de Estados Unidos, comprometida en ayudar a la obra bautista de España, sustituyendo a los bautistas de Suecia que lo habían llevado a cabo anteriormente, convoca una reunión nacional de obreros bautistas, dando lugar a la organización de la UNIÓN EVANGÉLICA BAUTISTA ESPAÑOLA. («El Mensajero Bautista», nº 1, Enero/1923). Se dan los primeros pasos para formar un comité ejecutivo central, organizar un departamento de publicaciones y fundar una escuela de teología. El propósito es unificar a los bautistas españoles, dándoles una cohesión estructural. Nicolás Bengtson y Ambrosio Celma (que realizaría la función de Secretario-Ejecutivo) son empleados para este fin. Una escuela, llamada Instituto Bautista, es abierta en Barcelona con siete estudiantes. La enseñanza está a cargo de los citados E.Gill, A.Celma, N.Bengtson y también de Percy Buffard. Tres años más tarde llega a España Vernon Leroy David, quien se hace cargo del Instituto Teológico Bautista (Seminario). Otra casa fue alquilada y empezó su cuarto curso con 14 estudiantes. Dicho Director comentaba: «Nuestro propósito es desarrollar un buen número de predicadores laicos… hasta que tengamos ministros preparados». En ese año hay en España 22 Iglesias con 667 miembros.