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Revista UnidosUnidos 18

El Hogar de Ancianos Josefina Mata – Mayo 2020

By 08/05/2020April 22nd, 2021No Comments

Este viernes 8 de mayo, la Llar d’Avis Josefina Mata cumple 65 años desde su creación. 65 años son mucho en una entidad cristiana y, si hiciésemos un paralelismo con la vida laboral, diríamos que estamos a punto de jubilarnos, pero nada más lejos de nuestra intención.

Esta institución, creada en tiempos políticos convulsos por el deseo de las mujeres de la Unión Bautista de atender a los mayores de nuestras iglesias que no podían ser atendidos en otros lugares debido a sus creencias, sigue firme en Vilafranca, siendo reconocida por la ciudadanía y por el consistorio por su labor social de atención y protección de los mayores.

Seguro que son muchas las historias y anécdotas vividas en este hogar durante todo este tiempo, algunas más divertidas y otras más dolorosas. Un ejemplo de ello es la situación que vivimos actualmente con el Covid-19. Estos momentos, difíciles para todo el mundo, vuelven a ser para nosotros un “arco iris” especial porque el Señor ha tejido a nuestro alrededor un escudo protector que nos hace mantenernos alerta, pero no asustados ni amenazados y, podemos sentir y ver cada día cómo nos promete que estará con nosotros.

Durante todo este tiempo no sólo hemos cuidado a las personas que viven aquí, las hemos acompañado en una etapa determinante de su vida, hemos acompañado también a sus familias en un proceso que no siempre es agradable, sino que más bien se torna amargo, según las circunstancias. Hemos equipado y visto cómo el personal se ha implicado con un proyecto que va mucho más allá del solo cuidado de los mayores. Es un proyecto que, tal y como se creó y como intentamos mantener, es un proyecto de amor, de amor a los más mayores, a los menos mediáticos, a los que más han sufrido, a los les queda poco recorrido en su vida y se conforman con poco, pero que se merecen mucho, no sólo cuidados sino también esperanza, la esperanza de Cristo.

Nuestro deseo no es sólo seguir cumpliendo años como hasta ahora, sino que tenemos el deseo de que sean más las personas que disfrutan de nuestras atenciones, más personas que necesitan ser atendidas, cuidadas y quizás, por falta de recursos no pueden ser cuidadas. Queremos que también ellas celebren con nosotros más y más aniversarios y, que se sientan no sólo cuidadas, sino también queridas y valoradas tal y como nosotros nos sentimos en los brazos del Señor, quien nos ha permitido mantener este ministerio, velando por nosotros y cuidándonos como sólo Él sabe.

Por muchos años más de cuidados y de ocasiones de ser testimonios de nuestro Dios amado.

Gracias por sostenernos todos estos años en oración. Esta celebración también es vuestra.

Testimonios
Algunos testimonios del personal de lo que representa para ellos trabajar en la Llar:
Ilda Durán (auxiliar de geriatría): “La Llar para mí es mi segundo hogar porque tengo una gran familia donde pasamos momentos de alegría, tristeza, angustia, incertidumbre. Me siento útil cuando sirvo a otros en pequeñas cosas, valorada cuando me demuestran aprecio, respetada cuando me escuchan, amada cuando me dan un consejo y me enseñan. Durante este tiempo estoy aprendiendo cada día a valorar la vida de los demás”.

Ester Solé (cocinera): “Para mí, trabajar en la Llar es como estar en una isla en medio de un mundo diferente. En esa isla hay sonrisas, alegría y admiración por conocer cómo vivían antes nuestros residentes. En las diferentes etapas de la vida que he ido atravesando, trabajar en la Llar me ha dado vida y alegría.”

Mercedes de la Hoz (responsable limpieza): “Para mí, trabajar en la Llar es una fuente de vida. Hay días de todo: de alegrías, de penas, de nervios, pero me alegra formar parte de una gran familia. Trabajar aquí cada día es una gran motivación en mi día a día”.

Lucy Gutiérrez (auxiliar de geriatría): “Para mí trabajar en la Llar es una bendición. Me siento agradecida y contenta. Trabajo con alegría y buen ánimo en el corazón. Trabajar aquí es como estar en casa, hay un trato familiar, agradable y de confort. Trabajamos buscando el bienestar de las personas que cuidamos”.

Nerea Cantero (auxiliar de geriatría): “Trabajar en la Llar es sembrar el amor y la comprensión con el que algún día me gustaría que me acompañasen a mí, a través del respeto, la empatía y la profesionalidad.” Mimount Achbar (auxiliar de geriatría): “Trabajar en la Llar y ayudar a los residentes me satisface como persona y me ayuda a crecer cada día”.

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