Por Rubén Bruno, Presidente UEBE

En estos últimos meses, semanas y días, luego de haber recorrido no sé cuantos kilómetros, de haber visitado nuestras iglesias, asistido a congresos y participado en diferentes reuniones, meditaba.

Y me sorprendió que en todos estos trayectos estuvo y está presente el pasaje que relata como el Señor Jesús “recorría todas las ciudades y aldeas, y enseñaba en las sinagogas de ellos, predicaba el evangelio del reino y sanaba toda enfermedad y toda dolencia del pueblo” (Mateo 9:35).

No pretendo compararme a nuestro Señor, aunque sí es mi anhelo llegar a su estatura, sino todo lo contrario; y por eso me preguntaba si mi motivación es la misma que Jesús tenía, si realmente hay preocupación y compasión en mi corazón, si existe una verdadera inquietud por sanar situaciones difíciles y quizás dolorosas en nuestras iglesias.

La respuesta es: sí, tengo esa preocupación, esa inquietud, esa necesidad de poder llevar una enseñanza sana y también sanidad; pero a la vez soy consciente de mi incapacidad, mi falta de sabiduría y a veces mi falta de compasión.

A pesar de todo ello sigo y seguimos trabajando para que nuestra Unión, nuestras iglesias, nuestros Pastores y cada uno de sus miembros sean atendidos como se merecen, según su necesidades o problemáticas, pero sobre todo, acercarse con un corazón dispuesto como lo haría nuestro Señor.

Y en esta línea, desde el cargo que me toca asumir como presidente de nuestra Unión, no desde la autoridad sino desde el servicio, deseo recordar a las iglesias que como Unión hemos adoptado unas decisiones convencionales a las que nos debemos.

Mi deseo es recordarlo, que tengamos muy en cuenta estas decisiones, que nos debemos a una Unión de la cual formamos parte, con sus privilegios y responsabilidades, y también a una Convención que ha manifestado su deseo en cuanto a las líneas de trabajo a seguir y que como presidente soy el primero en acatar, incluso aquellas que no son de mi total agrado.

Por eso, además de recordar estas decisiones, me atrevo a aconsejaros a que las cumplamos, pues esto nos traerá menos enfrentamientos y menos disgustos, nos hará caminar en una misma dirección, en un consenso que realmente nos hace falta.

Tenemos en nuestra Unión los mecanismos y procedimientos necesarios para poder ayudar a las iglesias en la toma de decisiones, y dichos procedimientos surgen de la misma Convención para dar respuesta a problemáticas de índole ministerial y otras tantas más, las cuales ponemos a disposición de nuestras congregaciones y Pastores para un buen funcionamiento.

Soy consciente y asumo que todavía podemos mejorar y corregir muchas cosas, pero hago un llamamiento para que seamos consecuentes con las decisiones que se han aprobado.

Debemos como buenos cristianos y como bautistas que somos, ser maduros y someternos unos a otros, respetarnos unos a otros, perdonarnos unos a otros.

Saltando en el tiempo y las circunstancias, nos vemos ahora sumergidos en una crisis sanitaria, social y económica ante el avance de este virus que no distingue a nadie.

Por eso agradezco a todos nuestros Pastores y nuestros líderes, también a nuestras iglesias por las medidas que han debido de tomar ante las recomendaciones de nuestro gobierno, quien nos ha recluido y prohibido reunirnos, algo que no ha detenido nuestros cultos, ni nuestra comunión.

Como presidente he tenido que suspender visitas y cancelar viajes, al igual que nuestro Secretario y nuestros Directores de Ministerios, pero no hemos suspendido ni han podido prohibirnos nuestra relación con nuestro Señor, nuestra lectura diaria, nuestro tiempo de oración.

Por ello como presidente y en nombre de toda nuestra Junta, os animamos a estar firmes, esperando y confiando en nuestro Dios, manteniendo nuestro testimonio y responsabilidad ante las peticiones de nuestros gobernantes, siendo ejemplos para los demás.

Una situación difícil, extraña, pero de bendición y como ejemplo os cuento que este domingo pasado tuve la oportunidad de estar en el culto de la IEB de Lacy y luego en el culto de la IEB de Zaragoza, cosa que en circunstancias normales hubiese sido casi imposible, así que gracias por compartir vuestros cultos a través de las redes, pues son de bendición para todos.

Para terminar, agradecer una vez más vuestro compromiso y animaros a seguir orando por nuestro país, nuestras autoridades y por todos aquellos sanitarios que tan bien nos cuidan aún con el riesgo que esto conlleva.

Como presidente y en nombre de toda la Junta, seguimos estando a vuestra disposición, seguimos estando en permanente contacto para conocer vuestras necesidades y problemáticas, para poder estar a vuestro lado en la medida de lo posible.

Salmo 91

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