Por Priscila Ibarz
Todo empezó con la pregunta de qué quiere decir que la palabra es eficaz en Hebreos 4:12. De hecho, las principales versiones españolas de la Biblia traducen del griego la palabra “energes” como eficaz; mientras que las traducciones inglesas y la concordancia griega de Strong dicen “activa”. Yendo un poco más lejos, según el Léxico Griego de Thayer, “energes” equivale en griego a “ὁ ὤν ἐν τῷ ἔργῳ”, literalmente “ser uno en el trabajo”. Lo curioso es que la primera parte, Ὁ ὤν, «ser uno», se encuentra en Éxodo 3:14 en la Biblia griega Septuaginta y se traduce frecuentemente “Yo soy», la forma en que Dios se presentó a Moisés en el Monte Sinaí. Pero según las reglas de la gramática hebrea, la lengua original del AT, significa “yo soy aquel que estaba, que está y que estará”, en otras palabras, “yo soy aquel que está siempre presente”. Así que vemos que tanto si lo tomamos literalmente, “uno es”, como la traducción YO SOY, podía referirse a la Trinidad:
En el evangelio de Juan, 7 veces Jesús dice de sí mismo YO SOY, con metáforas como Yo soy el pan de vida o luz del mundo (6:35; 8:12; 10:9 y 11; 11:25-26; 14:6; 15:5). La octava vez, Jesús no usó una metáfora para identificarse. En Juan 8: 58, se proclamó Yo soy para identificarse con su Padre, al decirle a los judíos os aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy. Aunque se ha traducido al español en presente, en este contexto se refiere al pasado, a la época de Abraham (1600 años antes), sería YO HE ESTADO. Jesús se estaba defendiendo de los ataques judíos contra su identidad como Hijo de Dios y les dijo que si rechazaban su Palabra, estaban rechazando también la Palabra de su Padre que tenía poder de dar vida eterna a todo el que la creyera (8: 51 y 55). Al referirse a Abraham, diciendo que era mayor que él, proclamaba tres grandes verdades, blasfemas para los fariseos y por las que iban a apedrearlo:
(A) Jesucristo existía en la época de Abraham, lo conoció y estaba con Dios entonces;
(B) era el Hijo de Dios que siempre había existido y,
(C) era entonces Dios como lo sería en el futuro (Juan 8:56,59).
2) No fue la única ocasión en que se identificó con su Padre en el evangelio de Juan. Al acusarlo por sanar un paralítico en día de reposo, argumentó: Hasta ahora mi Padre trabaja, y yo también trabajo. Justo por eso, los judíos aún más procuraban matarle, porque no solo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios (5:17-18).
3) Si vamos al inicio del Evangelio de Juan, el apóstol usó la palabra Logos, traducida como “palabra” o “Verbo” para referirse a Jesús. Juan 1:1-2, En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Juan comienza intencionalmente igual que Génesis 1:1, EN EL PRINCIPIO, para señalar que el LOGOS estuvo en el principio; había una relación con el Creador y se comunicaban. El Logos es preexistente, estaba ya cuando todo se originó. Y sabemos que se refiere a Jesús porque en el v.14 añade: Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Por lo tanto, el Logos es una persona, no es un dios menor ni contenía simplemente algo de la divinidad. Era Dios mismo porque el Hijo es Dios como el Padre. Luego Juan indica en el v. 3, todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. El Logos era palabra en acción, porque sin Él nada de lo que ha sido hecho, existiría.
4) Y para completar la tercera persona de la Trinidad desde el principio, Génesis 1:2 dice que el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas. John Owen, entre muchos estudiosos, afirmó que la palabra מרחפת (merajefet) traducida como mover, se refiere a un movimiento suave, como el de una paloma en su nido para transmitir calor vital a sus huevos o acariciar a sus crías. Sin el Espíritu, todo era un mar muerto, un caos sin forma; pero el movimiento del Espíritu de Dios sobre las aguas transmitió una virtud prolífica vivificante. El Espíritu estaba desde el principio en el acto creador con Dios y era Dios.
De nuevo en el evangelio de Juan, se cuenta que cuando Jesús iba a dejar la tierra y se despidió de sus discípulos, les avisó de quién ocuparía su lugar: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré […] Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir. El me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que Él toma de lo mío y os lo hará saber (Juan 16:7, 13-15). El Espíritu Santo, del que Jesús habla aquí, guiaría no solo a sus discípulos de entonces, sino a todos nosotros, a conocer toda la verdad de la Palabra de Dios.
Es el mismo Espíritu que inspiró toda la Escritura, haciéndola provechosa para enseñar, para argumentar, para corregir y para educar en la rectitud, a fin de que el creyente esté perfectamente equipado para hacer toda clase de bien (2 Timoteo 3:16-17).
Concluyendo:
A) Si tomamos la expresión “Uno es el que trabaja”, Jesús era uno con su Padre y obraba milagros por medio de su Palabra, señales como las llamaba Juan, que apuntaban a su identidad como Hijo de Dios.
B) Si tomamos al gran YO SOY, en el pasado, presente y futuro, eterno y que sigue activo, vemos a Dios trabajando a través de su Palabra.
C) Cuando Jesús se fue, cumplió la promesa de enviar el Espíritu Santo en y con nosotros y Éste se convirtió en nuestro guía al leer la Palabra, ¡por lo que la Palabra sigue siendo activa en el mundo y en nosotros a través del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo!

