MEM

Uno de los elementos que hacen crecer a una iglesia es la visión que ésta tenga acerca de las misiones locales. Ser iglesia madre es la razón de ser una entidad cristiana en este mundo. El profeta Isaías decía que tenemos que ensanchar el sitio de nuestra tienda: «Ensancha el espacio de tu tienda, y despliega las cortinas de tu morada. ¡No te pongas límites!  ¡Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas!» (Is. 54:2). Dios nos llama a la acción y cuando obedecemos, da comienzo una verdadera aventura de fe en nuestra vida cristiana. Raquel, mujer de Jacob, dice: «¡Dame, hijos, o si no me muero!» (Gén. 30:1).

Busquemos una casa para empezar a plantar una iglesia, porque ahí es donde reside el verdadero núcleo de cada acción de una congregación a la hora de extenderse. «Visión, oración y acción». No olvidemos en nuestra acción esa «casa de paz» que en oración el Señor nos mostrará.

En este mes de junio empezamos el énfasis en la ofrenda para Misiones Nacionales. Quedará abierta todo el verano y hasta la Convención en octubre. Esta ofrenda ayudará a las pequeñas iglesias a realizar sus sueños de esparcir la semilla.

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