Por Daniel Banyuls, Director de EL ECO BAUTISTA

Publicamos EL ECO BAUTISTA ya desde la oficina, entrando la mayoría en una desescalada pandémica más o menos acelerada y, al parecer, dejando su principal influencia social -el confinamiento- algo atrás. Siempre y cuando no desee reaparecer porque, sin duda, este trimestre ha cambiado mucho nuestras vidas.

Deberemos afrontar ya que algunos cambios eclesiales han llegado para quedarse y que nuestra comunicación digital del Evangelio formará parte de nuestro testimonio de ahora en adelante. Aunque es cierto que puede comportar decisiones incorrectas de aburguesamiento y absentismo, diría que no debemos verla con temor sino saber surfear y aprovechar la ola. Ya algunas iglesias están reabriendo sus cultos y reuniones (manteniendo su presencia digital) aunque otras siguen a la espera de que las incógnitas desaparezcan. Quizás ésa sea la herencia inmediata de esta pandemia: la falta de certezas ante un futuro inmediato que no deja clara nuestra situación laboral, económica, familiar… y eclesial. Está claro que este virus nos ha hecho más frágiles y, esperamos, más dependientes de Dios y su Providencia. Incluso quizás haya abierto el interés espiritual y la preocupación por la trascendencia de la vida en muchas personas.

Lógicamente nuestros columnistas se hacen eco de esta situación y desde diversos ángulos de visión. La óptica presidencial se felicita por la evidente respuesta de trabajo y creatividad de nuestras iglesias y Pastores ante los retos del virus, mientras que otros artículos nos presentan los retos sociológicos y tentaciones que llegan y que las iglesias deberán enfrentar en esta ‘nueva realidad’, incluido el escepticismo.

¿Realmente saldremos mejor de esta crisis? Algunos de los cambios que han secuestrado nuestras rutinas afectan, por supuesto, a la convivencia ya que el virus nos ha dejado durante semanas sin alternativas al hogar. No ha habido gimnasio, ni bar, ni club, ni cine, ni escuela o parque que valga para ‘escapar de casa’ por lo que las situaciones de estrés han aumentado y los psicólogos reconocen estar desbordados en sus consultas online. Muchos matrimonios se han agrietado durante la pandemia y al parecer es cierta la ecuación de que el exceso de convivencia ha implicado un aluvión de procesos de divorcio. La conflictividad familiar aumenta y en ello también reflexionamos.

Seguimos sumergiéndonos en nuestra identidad histórica para ‘descubrir’ a personajes del calibre de Dan Taylor o rescatar la teología y grandes figuras del anabautismo. Finalmente, reflexionamos en la imagen que tomaría de nosotros un hipotético Dios-fotógrafo.

Pasen y lean.

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