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Por Máximo García, teólogo e historiador

Tal y como veíamos en nuestra entrega anterior, la presencia de William I. Knapp en España fue breve pero intensa, centrada, fundamentalmente, en Madrid y Alicante, ya que en los otros lugares donde pretendió abrir obra, el esfuerzo no dio el resultado apetecido. Ausente Knapp, los bautistas de Estados Unidos establecen contacto con los bautistas suecos y convienen en transferirles la responsabilidad de la misión bautista en España.

En esa segunda fase los focos principales de misión, atendidos por misioneros suecos, o bajo su dirección, son Catalunya, Valencia con incursiones hacia la provincia de Murcia y Madrid-Alicante, sobre la base ya establecida anteriormente. Y los personajes representativos de ese nuevo impulso misionero son: Erik Anderson Lund[1], Karl A. Haglund, Juan Uhr y Gustavo Teófilo Vickman. Una nueva etapa. A la intolerancia y falta de libertad de la época, se une el desprestigio social que, desde las instancias oficiales, tanto civiles como religiosas, se proyecta de los protestantes.

Los tres núcleos principales en los que se desarrolla la obra bautista en Catalunya son Figueres, Barcelona y Sabadell por ese mismo orden. A partir de la obra bautista iniciada en estas tres ciudades se produce la expansión por diferentes lugares de Catalunya.

Después de su paso por Galicia, donde Erik Lund forma pareja con Francisco de Paula Previ y ambos viajan a Catalunya en la primavera de 1878, vinculándose con los pequeños núcleos de creyentes que ya había tanto en Figueres como en Barcelona y la zona del Llobregat. El primer lugar de cultos que Lund promueve es en Figueres, en la calle de la Muralla; y el primer fruto de su predicación es Ginés Audivert Bruguera, de Estartit, en 1882.

Tres años antes de la llegada de Lund a Catalunya, en el año 1875, había llegado a Barcelona Ricardo Cifré, formando equipo con Francisco Rodríguez quien posteriormente sería el redactor de El Evangelista, fundado por Lund. Organizan una iglesia en Hospitalet de Llobregat y otra en Cornellà de Llobregat. La iglesia de Figueres fue organizada formalmente por Cifré en el año 1881, aprovechando un tiempo de ausencia de Erik Lund que había viajado en busca de sostenimiento económico. Por razones que desconocemos Cifré fue destituido por la Unión Bautista Americana en el año 1883.

La tarea llevada a cabo en Catalunya es variada y extensa, especialmente por el territorio del Empordà. Lund se rodea de un eficaz equipo de evangelistas que va seleccionando y adiestrando para tal fin[2]. Gabriel Anglada, Manuel Marín y otros creyentes españoles seguirán la ingente obra llevada a cabo de Erik Lund.

Otro misionero sueco llegado a Catalunya en el año 1886 fue Juan E. Uhr quien fijó su residencia en Sabadell, donde pronto constituiría una iglesia con 28 miembros.  En Sabadell permanece hasta ser trasladado a Valencia con motivo del fallecimiento de Karl A. Haglund, a quien nos referimos a continuación. Desde Sabadell el testimonio de la iglesia bautista se extiende a otras poblaciones cercanas como Caldes de Montbui y Santa Perpètua de Mogoda.

Otro foco de influencia de los misioneros suecos, aparte de Madrid y Catalunya, es Valencia. Karl (Carlos) Augusto Haglund llega a Valencia en abril de 1885, procedente de Barcelona, a donde había llegado en el año 1882 y, según su propio testimonio, comienza a celebrar cultos en español en febrero de 1886 en conexión con José Torregrosa, cuya apasionante historia no podemos entretenernos aquí en referir, por lo que nos remitimos a nuestro libro Historia de los Bautistas en España, para quienes deseen ampliar información. La iglesia bautista de Valencia se constituye en el año 1888. A Haglund se le uniría otro misionero sueco, Nils J. Bengtson y su esposa para reformar la obra bautista en Valencia.

Carlos Haglund se establece inicialmente en el barrio Nuevo del Mar, conectando con la obra llevada a cabo por marineros escandinavos hasta que, en noviembre de 1885, abre la capilla de la calle del Ángel número 6, 1º, celebrando los domingos cultos en castellano. Celebra, igualmente, cultos en inglés y en sueco para los marineros.  Los primeros bautismos los celebra los días 15 y 26 de agosto de 1888. La capilla sufre varios traslados, instalándose finalmente en la calle La Palma, número 5, donde permanece durante cerca de 50 años.  Aparte de los misioneros suecos, el español más relevante de esa etapa es Vicente Mateu, que introduce la predicación en valenciano y desarrolla una gran labor como evangelista y pedagogo. La labor evangelizadora se extiende por la provincia de Valencia hasta llegar a la región murciana, estableciendo testimonio en diferentes poblaciones de la zona.

Otros enclaves importantes de presencia bautista son: en Valdepeñas y sus alrededores, surgido bajo el impulso del inglés Percy John Buffard, que mantuvo su autonomía bajo la denominación de Misión de Valdepeñas; en Águilas y su comarca de influencia León Amstrong, seguido de Robert Simpson; y Canarias, sin conexión con la península, Henry Brown. Ninguno de esos focos bautistas, salvo el de Águilas, se unirían posteriormente a la Unión Evangélica Bautista de España (UEBE).

Gustavo Teófilo Vickman, otro misionero sueco, reinicia la obra bautista en Madrid, a partir del año 1913.

***

Los años 1921/1922 marcan una nueva etapa, en la que se conecta la obra bautista con la Convención Bautista del Sur de los Estados Unidos a través de Everett Gill, que llega a España en el año 1922 con el propósito de reunificar todos los focos bautistas e impulsar su desarrollo. Se da forma a la Unión Evangélica Bautista Española (sic) y se celebran, en 1928/1929, las primeas asambleas constituyentes. Después de una larga ausencia como consecuencia de las guerras española y europea, hay un vacío hasta 1945 que llega a España Juan David Hughey, el verdadero impulsor y organizador de la UEBE. Desarrollar esta etapa requiere un espacio propio.

[1] Recomendamos consultar datos biográficos de este misionero en nuestro libro Historia de los Bautistas en España, pp. 46, 47 en notas a pie de página.

[2] Un detalle más exhaustivo puede encontrarse en Ibid, p. 46ss.

 

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