Skip to main content

Por Samuel Escobar, profesor en seminarios bautistas en España y las Américas

En mi columna de hoy quiero referirme a una filósofa valenciana ampliamente respetada en los círculos filosóficos de España y el mundo. Su pensamiento es especialmente pertinente para el lector evangélico que busca comprender la cultura de nuestro tiempo a fin de dar un testimonio más claro y comprensible de su fe.

Nos ha tocado vivir en lo que se llama hoy «post-cristiandad». Al referirse a nuestra época se suele acentuar la declinación de la perspectiva cristiana como forma de ver el mundo y la vida. En cierta manera en España la idea de cristiandad se asocia con la vigencia del predominio de la Iglesia Católico-Romana con todo su poder político y económico. Y hay que reconocer que pensadores tan diversos como Fernando Savater, Manuel Vincent o el Nobel Mario Vargas Llosa parecen concordar en ese punto. Nadie quiere el regreso al dominio de la cristiandad medieval protagonizada por la Iglesia Católica Romana.

Quiero ocuparme de la filósofa valenciana Adela Cortina, ampliamente conocida en el ámbito filosófico español, europeo e iberoamericano. Hoy exploraré brevemente dos de sus libros:  Alianza y Contrato: política, ética y religión (Trotta, Madrid, 2da. Ed., 2005) y luego ¿Para qué sirve realmente la ética? (Paidós, Barcelona, 2013). En el primero llegamos a percibir cómo las raíces judeocristianas de nuestra cultura occidental aparecen tarde o temprano cuando tratamos de comprenderla. En el segundo llegamos a percibir cómo la reflexión acerca de nuestra vida en este planeta, y en este momento, nos obliga a todos a confrontar en particular el problema de la ética.

Los términos «alianza» y «contrato social» nos conducen a las fuentes de la cultura occidental. Cortina nos muestra cómo la idea de «alianza» es imprescindible para entender la raíz bíblica de esta cultura europea de la cual formamos parte, y por otra parte nos muestra que la idea de un «contrato social» está también profundamente arraigada en ella. Seamos cristianos o no, las hemos recibido y adoptado, y la convivencia en nuestro planeta las hace mutuamente necesarias. Comentando el pensamiento de Jonathan Sacks, Cortina nos recuerda que este pensador plantea la necesidad de que de la misma manera que la condición humana nos lleva al libro de Génesis de la Biblia y a la noción bíblica de «alianza», nos lleva también al libro de Thomas Hobbes y la idea de «contrato social».

Volviendo al artículo de Sacks y tomándolo como hilo conductor de este comienzo nuestro, las relaciones entre las instituciones políticas y las sociales, entre la sociedad política y la sociedad civil son sumamente densas a fines del siglo XX y principios del XXI, pero no pueden entenderse bien hasta su origen, hasta el comienzo de la historia humana, hasta el momento de la creación tal como la narra el libro del Génesis.

Lo que expresa con toda claridad Cortina es que la posibilidad de desarrollar una ética está conectada con la aceptación de esta raíz bíblica de nuestra cultura y de la consiguiente significación que ella otorga a esa raíz bíblica. Cortina lo hace sin pedir disculpas, sin inhibiciones, mostrando la pertinencia de la visión de lo humano que nos ofrece para que los seres humanos de hoy podamos entendernos a nosotros mismos:

Ninguna sociedad puede funcionar si sus miembros no mantienen una actitud ética. Ningún país puede salir de la crisis si las conductas inmorales de sus ciudadanos y políticos siguen proliferando con toda impunidad. Este libro nos recuerda que ahora, más que nunca necesitamos la ética.[1]

Lo que creo importante señalar en el caso de Cortina es que no tiene una postura apologética o defensiva de su fe cristiana, sino que con vigor construye un argumento convincente a partir de ella. Considero este libro en particular un excelente manual sobre la materia para el lector evangélico. Nos permite ver las maneras en las cuales algunos intelectuales españoles de diversas tendencias y escuelas perciben tarde o temprano la necesidad de un acuerdo sobre la ética en la sociedad y la forma en que esta filósofa valenciana ha ido desarrollando su presentación de esa postura. Nos lo dice en lo que suena a un sermón secular:

Lo inteligente es entonces intentar sacar el mejor partido posible a ese modo de ser nuestro, del que no podríamos desprendernos aunque quisiéramos. Como es inteligente tratar de aprovechar al máximo nuestra razón y nuestras emociones, la memoria y la imaginación, facultades todas de las que no podemos deshacernos sin dejar de ser humanos. Igual le ocurre a nuestra capacidad moral, que podemos apostar por hacerla fecunda, por sacarle un buen rendimiento, o podemos dejarla como un terreno inculto, con el riesgo de que algún avisado lo desvirtúe construyendo en él una urbanización. De esto quiere tratar este libro, de cómo sacar partido de nuestro irrenunciable ser morales.[2]

Creo que los pensadores evangélicos en España necesitamos darnos cuenta que fuera de las filas evangélicas hay personas que están tratando de articular su fe cristiana en forma diferente a la del catolicismo predominante. Que en muchos aspectos esa fe se acerca a nuestro propio cristianismo evangélico y debiera aprender a buscar coincidencias para un testimonio común en estas horas difíciles.

[1] Adela Cortina, Alianza y contrato: política, ética y religión, Editorial Trotta, 2005, Madrid; p.16

[2] Adela Cortina, ¿Para qué sirve la ética?

 

Leave a Reply

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, haga clic en el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies