Por Julio Díaz, Rector de la Facultad de Teología UEBE 

En 1607, una iglesia congregacionalista de la localidad inglesa de Gainsborough, cuyo pastor es John Smyth (c.1565-1612) -exministro anglicano y educado en Cambridge, donde fue discípulo de Francis Johnson- decide emigrar a Holanda a causa de la persecución religiosa en Inglaterra. En Ámsterdam, esta iglesia en el exilio se instala en la propiedad de una iglesia menonita, lo que tendrá consecuencias futuras en su desarrollo teológico y eclesiológico. Es lógico pensar que podrían haberse unido a la iglesia congregacionalista pastoreada por Francis Johnson, afincada en Ámsterdam desde 1595, pero no lo hicieron, debido, por una parte, a la opinión de Smyth que un buen ministro del evangelio debe leer las Sagradas Escrituras únicamente en sus idioma  originales, y por otra a las discrepancias teológicas entre Johnson, fiel a la teología calvinista de la predestinación, y Smyth, partidario de la postura arminiana en cuanto al alcance del sacrificio de Cristo.

Por su parte, una sección local de esta iglesia, que se reunía en la cercana población de Scrooby Manor, había experimentado un notable crecimiento, y en 1606 se había independizado de la congregación de Gainsborough. La persecución obligó también a esta iglesia a emigrar a Ámsterdam en 1609, instalándose en 1620 en la ciudad de Leyden. El 6 de septiembre de este año, la congregación, que sumaba ciento dos personas, embarcó en Southampton en el barco Mayflower, rumbo a la colonia de Virginia.  Son los llamados Padres Peregrinos, quienes el 21 de diciembre de 1620, después de un viaje plagado de peligros y dificultades, y habiéndose apartado de su ruta original a causa de una terrible tempestad, fundaron la colonia de Plymouth en Nueva Inglaterra, siendo liderados por William Brewster (1560?-1644), John Robinson (1575?-1625) y William Bradford (1590-1657).

En cuanto a la congregación de Gainsborough en el exilio, su contacto con los menonitas de Ámsterdam empezará a producir resultados inesperados. En 1609, tras realizar un profundo estudio sobre la naturaleza de la iglesia, Smyth llegó a la conclusión que la iglesia debe estar formada por creyentes, no profesantes, y que solamente se puede llegar a ser miembro de la iglesia mediante un bautismo de creyentes. Tras llegar a esta conclusión, se bautizó primero a sí mismo, y posteriormente, con la ayuda de Thomás Helwys (1550?-1616), maestro de la congregación, hizo lo mismo con los demás integrantes del grupo. En este mismo año escribió un breve opúsculo, Breve confesión de fe de veinte artículos (1609), en el que defendía el bautismo de creyentes y la libertad religiosa para toda persona. La congregación que dirigía John Smyth puede considerarse, así, una iglesia bautista, que se caracterizaba por sustentar los principios doctrinales de la Reforma Protestante basados en las Escrituras, una soteriología arminiana (la gracia de Dios alcanza a todo el que cree), el bautismo de creyentes –todavía no por inmersión- y el gobierno congregacional de la iglesia, dadas sus raíces congregacionalistas. Por su soteriología arminiana, esta iglesia constituye el precedente de los llamados bautistas generales.

En 1610, casi un año después de estos hechos, Smyth y 32 personas más de la congregación solicitaron la admisión en la iglesia menonita de Ámsterdam, al entender que era una iglesia fiel a la enseñanza bíblica, por lo que deberían haber sido bautizados en su seno. Serán admitidos finalmente en 1615, mediante la presentación de una declaración de fe titulada Proposiciones y conclusiones concernientes a la verdadera religión cristiana (1612-1614). Smyth no llegará a ver realizado su deseo, ya que falleció en 1612, después de haber escrito Una breve confesión de fe (1610), en la que se esfuerza en demostrar la afinidad doctrinal de la iglesia que pastorea con los principios y doctrinas menonitas, y que puede considerarse la primera confesión de fe bautista, propiamente dicha. De esta forma, la iglesia de Gainsborough termina integrándose plenamente en la comunidad menonita.

La decisión de Smyth de solicitar el ingreso en la iglesia menonita no fue bien recibida por todos los miembros, entre ellos Thomas Helwys, que creía en la validez del bautismo que habían recibido y no estaba de acuerdo con que algunas de las proposiciones menonitas, que en su opinión pertenecen al ámbito de la conciencia personal, tuvieran carácter doctrinal, como el juramento, la no violencia, la no participación del cristiano en el gobierno civil, etc. Escribió un pequeño tratado, Una declaración de fe de una congregación inglesa en Amsterdam, Holanda (1611), en el que suscribe las enseñanzas originales de Smyth, pero también critica su inconsistencia. A finales de 1611 decidió regresar a Inglaterra, acompañado de aquellos miembros de la iglesia en el exilio que no siguieron a Smyth en su solicitud de ingreso en la comunidad menonita, instalándose en Spitalfields, un suburbio de Londres. Allí establecieron a principios de 1612 la que la mayoría de los historiadores consideran la primera iglesia bautista en suelo inglés. Ese mismo año editaron y distribuyeron un pequeño tratado, El misterio de la iniquidad, en el que, además de defender la libertad religiosa, trazaron una línea histórica que, partiendo de la Iglesia Católica Romana, continuaba con las iglesias reformadas, la Iglesia Anglicana, los puritanos, los congregacionalistas y, finalmente, ellos mismos, que se autodefinían como «creyentes bautizados» o «hermanos cristianos».  Por primera vez en la historia británica se publicaba un tratado defendiendo el bautismo de creyentes desde la base de la libertad religiosa.

Encarcelado por sus creencias, Thomas Helwys falleció en prisión en 1616, siendo sucedido en el pastorado de la iglesia de Spitalfields por John Murton (¿-1626), quien ejerció su ministerio hasta 1626. Para esta fecha, ya había en la zona de Londres cinco iglesias bautistas generales (Londres, Lincoln, Sarun, Coventry y Tiverton), que en 1644 pasaron a ser cuarenta y siete, iglesias arminianas en su teología y evangelistas en propósito, defensoras del bautismo de creyentes y de la libertad religiosa aún en medio de la dura represión religiosa que caracterizó el reinado de Carlos I (1625-1649).  La primera confesión de fe colectiva de los bautistas generales fue aprobada en 1651, recibiendo el título Fe y práctica de treinta congregaciones, realizada de acuerdo al modelo primitivo, y revela una teología en consonancia con la Breve confesión de fe de veinte artículos (1609), de John Smyth.[1]

[1] W. L. Lumpkin, Baptist Confessions of Faith (Philadelphia: The Judson Press, 1959), pp. 171-173.

 

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