Por Narciso Núñez

A mis 98 años creo que soy actualmente el pastor decano de los pastores UEBE por lo que tengo una considerable trayectoria de ministerio en esta amada Unión donde he pasado casi toda mi vida. Nací en 1924 en Valdepeñas, y crecí bajo la fuerte influencia espiritual de mi abuelo Martín, aunque fui bautizado en la Iglesia Primera de Madrid-Lacy en 1945. En ese año, durante el servicio militar, fui arrestado y penalizado por ser evangélico. Situación que en los años siguientes se repetiría en diversos lugares con diversas acusaciones e interrogatorios, lances con la guardia civil, multas por supuesto proselitismo, amenazas de muerte y hasta algún apedreamiento sobre el vehículo.

Todo esto aconteció durante mi ministerio pastoral y evangelístico desde 1949 en tierras de la Mancha y Andalucía con la Misión Evangélica Española (Valdepeñas, Cózar, Daimiel, Puertollano, Santa Cruz de Mudela, Úbeda, Villanueva del Arzobispo, Aldeahermosa, Montizón, Jaén, Córdoba, Chiclana, etc.). Ciertamente eran tiempos de muchas dificultades para los predicadores y pastores (algunos fueron a la cárcel) y represión para los nuevos convertidos, bajo el imperio y potestad del nacionalcatolicismo, pero también de mucha bendición porque cuando se predicaba el evangelio siempre había conversiones. Dios dio fruto donde se sembró.

Creo que es importante que la persona que va a servir al Señor en primer lugar sea llamada por Él a través de un llamamiento claro. En segundo lugar, que ese llamamiento se vea confirmado durante unos años en la iglesia donde milita, involucrándose en las cosas de la iglesia. En tercer lugar, que tenga una preparación teológica adecuada y tristemente esto último yo no lo tenía. Por ello, estando en Úbeda en 1965, solicité el ingreso y fui aceptado en Barcelona para estudiar un ciclo de formación teológica de tres años en el entonces Seminario Bautista Español junto con otros compañeros, dirigidos por el misionero Russell Hilliard. El ciclo académico se combinaba con servicios en las iglesias bautistas de la zona. En mi caso, en el curso 1965-66 en Terrassa-Nativitat, en 1966-67 en Cerdanyola, en el verano del 67 en Sabadell-Redemptor donde finalmente acabé asumiendo el pastorado y Dios permitió que viviera un crecimiento numérico y espiritual. Incluso en 1970-71 iniciamos una pequeña obra en Mahón aunque después no continuó.

En 1972 acepté el pastorado en la IEB Badalona “Nueva Salem”, período marcado por la recuperación del ministerio infantil (escuela bíblica de vacaciones) y la expansión al barrio de la Salut. Durante ese tiempo visité Estados Unidos de la mano de Ágape, conociendo el método del evangelismo telefónico y que, al regresar, lo intenté iniciar pero no funcionó igual. En 1980 esta etapa pastoral terminó al aceptar la invitación del ministerio de promoción de misiones de la UEBE para pastorear los puntos de misión de Tarragona y Reus, iniciando también grupos de estudios bíblicos en Vilaseca y el barrio de Sant Salvador. Fue un tiempo fructífero -la membresía se triplicó- y muy agradable, con gente de mi tierra, casi una luna de miel. De allí pasé a pastorear hasta 1993 el grupo en el Prat de Llobregat, donde se jubilaba Samuel Rodrigo. Paralelamente, durante todo ese tiempo ayudé en el programa de radio de la UEBE “Maravillosa gracia” que se preparaba en Barcelona y se emitía desde Radio Montecarlo al mundo hispanohablante. Así pues, durante 28 años serví en Catalunya, donde siempre he sido muy bien recibido tanto en iglesias más grandes como las más pequeñas.

Ya con la jubilación bien superada, y siendo tesorero del Colegio de Pastores, inicié el penúltimo ministerio pastoral que me esperaba por nueve años en Puerto de Sagunto. Pero el último en realidad fue retomar el pastorado en Reus donde de nuevo me recibieron con mucho cariño y donde Dios me sorprendió con un tiempo hermoso.

En todos estos años de ministerio me ha acompañado mi imprescindible esposa Sixta, que ya hace unos años está con el Señor. Si volviera a iniciar mi labor pastoral lo haría si ella estuviera conmigo.

El tiempo que he servido en la UEBE, en sus iglesias y su radio, ha sido y es de mucha bendición. A mi edad de 98 años, pensando en el Centenario de la UEBE, esta ocasión histórica que no me quiero perder, deseo compartir algunas reflexiones.

Estoy convencido que el que trabaja para la Obra debe estar agradecido por todo lo que el Señor le da por hacer. Los que vamos al ministerio no debemos tener miedo de lo que pueda pasar pues Dios está con nosotros, a nuestro lado y, por tanto, somos más que vencedores. Por lo tanto, invito a los jóvenes que participan en el Centenario que piensen seriamente en tomar una decisión: hay muchos pueblos donde todavía no hay iglesia, ni pastores, ni una mínima visión de lo que es ser evangélico. Quiero invitar a la juventud, que tiene fuerza, y les reto a que la espada que dejo ellos la cojan para trabajar con ahínco, con interés, sabiendo que la obra que hacemos es Obra de y para el Señor y que, tarde o temprano, vamos a tener una recompensa, posiblemente mayor de lo que esperamos. Dios es fiel. Os animo a que penséis y estudiéis en el seminario y que seáis buenos pastores.

Para este tiempo de Centenario Bautista yo sigo trabajando. En esta etapa actual estoy residiendo en la Llar d’Avis de la UEBE en Vilafranca donde, sin ser pastor oficial me llaman ‘pastor’ y comparto el Evangelio con algunos de los cincuenta residentes que se han interesado en el evangelio.

La labor del pastor implica tratar de influenciar con su testimonio, que es vital. Creo que para ello es necesario volver a la visitación, que siempre ha sido un éxito del ministerio pastoral, y actualmente se ha dejado de lado al disponer de tanta tecnología. Pero, como Jesús, es necesario estar junto con el que sufre y que el pastor sea un amigo de cada miembro. Hoy los pastores eludimos los problemas, pero debemos obedecer a Jesús y nuestra responsabilidad como siervos de Dios es hacer Su voluntad y que vayamos por donde Él quiere que vayamos y cuando volvamos a estos principios y al camino de las Escrituras, la Obra en España y en el mundo entero va a crecer.

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